La desescalada inversa

Mientras las administraciones planifican  y ejecutan, cautelosa y gradualmente la desescalada ciudadana y global, los empresarios, pequeños, medianos y grandes, nos encontramos desde hace ya tiempo en el proceso inverso.

Nosotros la desescalada la hemos tenido que hacer del tirón. En menos de 24 horas nos enfrentamos al colapso, y ese fue el tiempo que necesitamos la mayoría para iniciar el proceso inverso: la escalada. Porque para nosotros la desescalada está superada, estamos en nuestra propia y singular escalada, probablemente cada uno en la suya, y muchos escalando juntos, casi de la mano.

Caímos por una pared vertical que terminaba en un precipicio, lo sorteamos, y sin casi reparar en el daño sufrido en la caída, nos pusimos inmediatamente a pensar en cómo volver a subir. Lo llevamos en el ADN.

Y en eso estamos todos, o la mayoría, estoy seguro. Escalando, cual alpinistas o montañeros, pero sin arnés, sin red de seguridad ni sherpa alguno que nos guíe y ayude con la pesada carga. Ni siquiera sabemos donde está la cima, ni siquiera sabemos si hay cima. Sólo sabemos que no estamos dispuestos a quedarnos sentados llorando, ni a remar para morir en la orilla. Eso no va a ocurrir, no lo vamos a permitir, por nosotros mismos, por nuestras familias y por nuestros trabajadores. De ninguna manera.

Y nuestra fórmula no tiene secretos. La nueva normalidad nos ha llevado a establecer nuestras nuevas reglas de supervivencia. Nuestro personal manual de montañismo incluye una receta básica, cuyos necesarios ingredientes son tenacidad, innovación, creatividad, originalidad, brillantez y especialización. Todo ello deberá siempre estar necesariamente aderezado con una altísima dosis de coraje, de valentía ilimitada, casi de temeridad. Sin esto último, la fórmula no funciona.

Nos encontramos, por tanto, en nuestra particular y desoladora zona cero, pero todos juntos, fuertes y orgullosos, conocedores de nuestras capacidades y sobre todo de nuestra voluntad irreductible, sumando con generosidad y sin desfallecer ni rendirnos, daremos lo mejor de nosotros otra vez. Volveremos a crear valor añadido, a sacar petróleo, a generar nuevos espacios y nuevas vías, que nos lleven a construir un nuevo mañana, eficiente, exitoso y sostenible.

 

Octavio Cabrera Toste

Socio Director – Managing partner